Corría el mes de enero del 2004 cuando hice algo que luego se convirtió en habitual. Compré un dominio sin saber exactamente porque… No tenía intención de colgarle ninguna web, ni tampoco usarlo como dominio para correo electrónico y mucho menos como inversión. Es más, cada vez que he renovado este dominio me he preguntado porque demonios lo compré.